Sectores De Inversión Principales

La próspera economía de la República Dominicana, sus recursos naturales, un medio empresarial estable,  acuerdos de comercio internacional,  incentivos a los inversores, y una calidad de vida superior, hacen que sea un destino perfecto para el inversor experto y  emprendedores. Como inversor en la República Dominicana, ¡tendrás acceso al mercado mundial, podrás hacer crecer tu negocio mientras vives en el paraíso!

La República Dominicana es uno de los destinos turísticos líder del mundo, con muchos recursos naturales perfectos para la inversión en la industria del turismo. Con una industria fuerte, el sector turístico ha diversificado su oferta, mejorado el acceso a zonas de alta calidad a lo largo de todo el país.

Existen leyes que benefician a los inversores del sector turístico. La ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico, modificada por la ley 195-13, le concede a los inversores amplias exenciones de impuestos durante un periodo de hasta 15 años para nuevos proyectos que cumplan una serie de requisitos (descritos bajo la pestaña de datos claves del mercado).

El Consejo de Fomento Turístico (CONFOTUR), es una institución del gobierno que se encarga de examinar y aprobar las solicitudes de los inversores y empresas que quieren aprovechar las disposiciones de la Ley de Fomento al Desarrollo Turístico (ley 158-01),  supervisando el cumplimiento por parte del inversor y/o empresa.

Existen cinco zonas turísticas principales en la República Dominicana que están en auge, con un gran potencial inversor. Estas son: Punta Cana, Bávaro, Santo Domingo,  Ciudad Colonial, Boca Chica, Juan Dolio, La Romana, Bayahibe,  Samaná y Las Terrenas. Esparcidas por toda la isla, cada una de estas regiones tienen un conjunto de ofertas turísticas diferenciado y exclusivo.

República Dominicana está consagrada al desarrollo de infraestructuras, mantenimiento de la seguridad, incremento de los servicios,  fomento del país para que el turismo siga creciendo y atrayendo a los inversores extranjeros.

La inversión en cualquier proyecto turístico o inmobiliario requiere realizar un estudio de mercado, implementar una estrategia, creando un plan de acción. Te aconsejamos consultarnos sobre cómo comenzar,  permitirnos ponerte en contacto con personas que te ayudarán a lo largo del camino.

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La República Dominicana creó el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) para supervisar y atender las zonas de libre comercio del país. El CNZFE es una agencia gubernamental creada por la ley 8-90  está compuesta por representantes de los sectores públicos y privados. Estos representantes son los responsables de perfilar unas políticas de fomento integrales para el desarrollo general de las zonas de libre comercio. El CNZFE también debe regular y cumplir la ley 8-90 para cada una de las zonas de libre comercio que existen en la República Dominicana.

El principal objetivo del CNZFE, y el motivo por el que es útil a los inversores, es mantener el liderazgo regional de la República Dominicana en el libre comercio, ajustando para ello acciones y políticas de acuerdo a las normativas de comercio internacional, manteniendo un seguimiento de los mercados en apertura y  economía global. El CNZFE fomenta el crecimiento y desarrollo de las zonas de libre comercio, mejorando los niveles de productividad y competitividad a lo largo de diferentes compañías consolidadas. El compromiso de potenciar las políticas de fomento y desarrollo ha mejorado el clima empresarial de las zonas de libre comercio, fortaleciendo, diversificando, atrayendo nuevos inversores globales.

  • Existen muchos beneficios e incentivos aplicables a las Zonas de Libre Comercio según el artículo 24 de la ley 8-90 que favorecen a los inversores del sector. La siguiente lista muestra los beneficios e incentivos al 100% de exención:
  • Pago del impuesto sobre la renta establecido por la ley 5911, de mayo de 1962, y sus modificaciones, en relación a sociedades por acciones.
  • Pago del impuesto de construcción, contratos de préstamo, y el registro y transferencia de bienes inmobiliarios, así como el establecimiento del operador de zona libre correspondiente.
  • Pago de la tasa de incorporación de empresas comerciales o incremento de su capital.
  • Pago de impuestos municipales que puedan afectar a las actividades desarrolladas.
  • Todos los impuestos, tarifas, derechos arancelarios y otros impuestos relacionados que afecten a materias primas, equipamiento, materiales de construcción, partes de edificios, equipamiento de oficina, etc. donde todos ellos tengan como propósito común el construir, permitir u operar en las zonas libres.
  • Todos los impuestos a la exportación o reexportación existentes, excepto aquellos establecidos en los subpárrafos (f) y (g) en el artículo 17 de la ley
  • Impuestos sobre patentes, recursos, así como el Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS).
  • Tasas consulares de todas las importaciones destinadas a operadores o empresas en las zonas libres.
  • Pago de los impuestos de importación relativos a equipamiento, utensilios necesarios para la instalación y operación de comedores económicos, servicios de salud, asistencia médica, guardería, entretenimiento, o servicios, y cualquier otro equipamiento que fomente el bienestar de la clase obrera.
  • Pago de impuestos de importación para el transporte de equipamiento que sean vehículos de carga, camiones de recogida de basura, minibuses, minibuses para el transporte de empleados, trabajadores hacia y desde los centros de trabajo.

En lo relativo al sector de las manufacturas, la República Dominicana ofrece ventajas y beneficios para aquellos que quieren mejorar el desarrollo del sector y actividades empresariales. En el marcado dominicano, podrás encontrar trabajadores cualificados a un coste muy competitivo, modernas infraestructuras, teniendo acceso preferente a los mercados de Estados Unidos, Europa, América Central y el Caribe.

Incentivos a las manufacturas:

  • Ley 8-90 relativa a las zonas de libre comercio en la República Dominicana y las normativas aplicables.
  • Ley 56-07 que declara que los sectores textil, de atuendo y accesorios, entre otros, son una prioridad nacional, creando un régimen regular nacional para estas industrias.
  • Ley 392-07 sobre competitividad e innovación industrial.
  • Régimen especial de control de aduanas.
  • Incentivos fiscales de hasta el 100%.
  • Exención de las tasas consulares para todas las importaciones destinadas a operadores o empresas en las zonas libres.
  • Exención del pago de impuestos de importación en equipamiento de transporte.
  • Incentivos adicionales en zonas estratégicas del país.
  • Ágil proceso de registro y acreditación de tiempos de entrega en los servicios correspondientes a exoneraciones de equipamiento, maquinaria y materias primas.
  • Financiación local disponible para las empresas instaladas en las zonas libres.

Durante la última década, el sector inmobiliario de la República Dominicana ha experimentado un notable crecimiento, con nuevas y variadas ofertas en vivienda, locales comerciales, oficinas y proyectos de desarrollo turístico. Este crecimiento reciente puede ser producto de la próspera economía imperante con incremento de la clase media.

Los inversores que se incorporen a una iniciativa inmobiliaria podrán disfrutar de incentivos puestos en marcha por el gobierno dominicano,  tendrán acceso a un gran mercado de compradores internacionales con un poder adquisitivo relevante.

En los últimos años, el sistema financiero sufrió de debilidad en el mercado de valores, y una cuenta de ahorro básica no proporcionaba incentivos atractivos. Invertir en bienes inmobiliarios, incluso en tiempos de crisis económica o financiera, es siempre una acción rentable, pues el valor del capital invertido se incrementa a largo plazo, eso significa que la propiedad genera ganancias por sí misma. Estos ingresos pueden proporcionar un medio financiero seguro, fomentando la tranquilidad que necesitas con tu familia.

La República Dominicana posee un potencial agrícola excelente debido a sus recursos naturales, tierras fértiles, con terrenos adecuados para el cultivo. La diversidad de suelos y climas que caracterizan al país hacen que sea un destino preferente para la producción e inversión agrícola.

Los productos agrícolas tradicionales incluyen la caña de azúcar, el café, el cacao y el tabaco. Los productos no tradicionales son básicamente frutas como bananas, naranjas, aguacates, piñas, mangos y melones. La República Dominicana es uno de los proveedores más importantes de los mercados estadounidenses, y de algunos países de la Unión Europea.

En el norte de la isla se cultiva café, además de arroz, aceite y productos de jardinería, mientras que en el sur se producen legumbres en gran cantidad, además de verduras y bananas. La región este se enfoca más a la caña de azúcar y ganado. La diversidad de la isla propicia la variedad de cosechas, lo que crea oportunidades ilimitadas a los inversores que quieran entrar en la industria agrícola.

La ley 84-99 de Incentivos al Fomento de las Exportaciones establece que ciertos bienes pueden entrar en territorio aduanero sin aranceles e impuestos desde el extranjero y zonas libres, para ser reexportados dentro de un periodo que no supere los 18 meses desde su entrada en territorio aduanero. Esta ley crea un incentivo para los inversores que quieren entrar en la industria agrícola, ya que les asegura una entrada preferente en el mercado mundial.

La República Dominicana ofrece oportunidades de inversión fantásticas en el sector de la minería, con un incremento de la producción de oro, mármol, y  principales áridos de construcción, lo cual resulta muy atractivo para los inversores extranjeros. Por este motivo, el sector minero representa una de las principales fuentes de ingresos de la nación.

Las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Dominicana indican que desde 2010 hasta 2016, el sector minero ha recibido una IED de más de 2.946,9 millones de dólares (18,1% del total), convirtiéndolo así en el segundo mejor sector por inversión extranjera, solo superado por la industria del comercio.

Pero hay mucho más potencial minero sin explotar en la República Dominicana, gracias a sus diversas reservas y depósitos. Además del oro y  mármol, también encontramos fuentes de plata, níquel, bauxita, piedra caliza, granito y sal. La isla también produce piedras semipreciosas para joyería, como ámbar y larimar. Además, la República Dominicana está lista para recibir inversiones en busca de gas natural y petróleo, actualmente el Estado Dominicano tiene abierta convocatoria para elaborar licitaciones y contrataciones en exploración y explotación de estos recursos.

El sector minero se considera de alta prioridad para la economía nacional. El gobierno lleva a cabo varios programas que promueven el desarrollo sostenible de la industria minera, atrayendo así a inversores extranjeros, que ven una buena oportunidad por la gran variedad de recursos minerales.

En 1995, las primeras franquicias se instalaron en la República Dominicana. Aunque comenzaron siendo cadenas de comida rápida, poco a poco se ha ido diversificando la oferta del mercado. Con los cambios que introduce la ley 173, regulando la protección de agentes y distribuidores, la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica con Estados Unidos de América (TLC,  en inglés Dominican Republic-Central America Free Trade Agreement, DR-CAFTA), el sector de las franquicias experimentó un fuerte crecimiento, siendo muy atractivo para los inversores extranjeros.

La división de las empresas franquiciadas según su actividad es: servicios 25%, comercio 22%, restauración 20%, educación 14%, cuidado personal 9%, entretenimiento 5%, otros 5%.


Y si nos centramos en su localización geográfica sería: Gran Santo Domingo 44%, Santiago y El Cibao 21%, la región este 19%, la región sur 16%.

El sector franquiciado ha tenido un impacto significativo en la economía local, proporcionando trabajo a lo largo de toda la nación. Mientras que el 60% de las franquicias tienen un origen dominicano, el 40% son extranjeras, creando una demanda adicional de producción doméstica. Tan solo este sector ha generado más de 70.000 puestos de trabajo, y gracias a la inversión extranjera continua, se espera que este número crezca.

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